Qué consideramos una pyme tecnológica
No medimos por cantidad de empleados ni por facturación. Para nosotros una pyme tecnológica es un taller o planta privada que ya opera con maquinaria propia, tiene al menos un responsable técnico con criterio para tomar decisiones y puede sostener el mantenimiento de lo que se instala. Si la empresa depende de un único proveedor externo para todo, incluido el PLC, no encaja en este perfil y preferimos decirlo antes de empezar.
Alcance real de una integración de cobot
Cuando hablamos de robótica colaborativa no prometemos una celda autónoma sin operarios. Entregamos un brazo integrado a un puesto existente, con sus barandas, escaneo de zona y protocolos de parada. La puesta en marcha incluye capacitación del personal de turno, pero no reemplaza al integrador eléctrico que debe adecuar el tablero. Los repuestos se gestionan con proveedores locales y los plazos dependen de stock, no de nuestra agenda.
Datos de planta y confidencialidad
Los registros de sensores, tiempos de ciclo y parámetros de proceso son del cliente. Nosotros los usamos solo durante el relevamiento y la puesta en marcha, y no los publicamos ni los compartimos con terceros. Si el proyecto incluye software de control, el código y las configuraciones quedan documentados y entregados. No trabajamos con datos de producción que el cliente no pueda auditar o exportar por su cuenta.
Cuándo decimos que un proyecto no es viable
Hay tres casos en los que recomendamos no avanzar: cuando la línea no tiene espacio físico para la celda sin romper el flujo actual, cuando el volumen de producción no justifica la inversión en sensórica de precisión y cuando el personal no puede asumir el mantenimiento básico. En esos casos entregamos el informe técnico igual, con las observaciones, para que la decisión quede documentada y no se repita el mismo análisis al año siguiente.